viernes, 16 de diciembre de 2016

Nino Rota. Las frecuencias de un prodigio.


El cine italiano de la década de los 60’s esta lleno de misterio y romanticismo, llamada por algunos como “La Dolce Vita”, pues en las ciudades italianas se respiraba cine. Figuras inmortales como Vittorio de Sica, Federico Fellini, Pasolini y Luchino Visconti fueron los responsables de haber catapultado a Italia hacia una edad dorada dentro del mundo del cine. Estos directores dieron lugar a un cine que se volvía cada vez mas envolvente, incluían actores, fotógrafos y músicos, todos ellos dueños de un alto dote para el arte escénico. Marcello Mastroianni, Sophia Loren, Alain Delon o Anita Ekberg son algunos de los ejemplos más conocidos de este grupo de artistas. No obstante también es menester recordar que había importantes figuras del mundo de la fotografía y de la música que explotaron su talento durante esta década; pero el arte en el que en esta ocasión me centrare es la música y para ser mas preciso en la neorromántica melodía  del genial Nino Rota.

Nacido en Milán en 1911, Rota fue un prodigio en toda la extensión de la palabra, compuso su primer oratorio a los 11 años de edad, a los trece compuso su primer opera basada en los cuentos de Hans Christian Andersen. Su talento no lo menosprecio nadie, todo lo contrario, fue adiestrado por grandes como Alfredo Castelle e Ildebrando Pizzetti en la Academia de Santa Cecilia en Roma. Durante su vida compuso sinfonías, conciertos y música de cámara pero lo “mas escuchado” de Nino Rota es su música para cine –termino aquí con su breve reseña para hablar del compositor de bandas sonoras-. Participó con grandes directores como Francis Ford Coppola y Luchino Visconti, sin embargo donde su genio brilló de manera absoluta fue a lado de Federico Fellini. Clásicos como Otto e Mezzo (1963), Amarcord (1973) y por supuesto La Dolce Vita (1959) fueron musicalizados por las notas de Rota quien impregno un melódico e irrepetible estilo en las escenas mas emblemáticas de Fellini.


La mítica escena (que ahora es un conocido Gif que al rato publicaré) de Barbara Steele bailando con Mario Pisu en Otto e Mezzo es una encarnación de lo que fue Nino Rota en el cine pues sus composiciones en todo momento daban aires de un romanticismo olvidado, pero a la vez muy mezclado con elementos de música popular de dicha época, un poco de: foxtrot, jazz, circense, y a veces rock and roll, estuvieron presentes en las composiciones de Rota pero siempre dentro de un cuadro de elegancia que era lo que las hacia tan especiales. Nino Rota ganó el Oscar en 1974 por la música The Godfather II, la cual cuentan compuso junto a Carmine Coppola, padre del director y músico de orquesta, el acuerdo social es que la aportación de Carmine fue mínima casi nula. Todo Rota y siempre Rota, un genio total, su música debería ser escuchada por todos los cinéfilos o pseudocinéfilos o por cualquier ser humano pues cuenta dentro de su amplio repertorio con muchas opciones para los amantes de la buena música. Y recuerden que antes de Ennio Morricone y Nicola Piovani estuvo Nino Rota, excelente viernes!

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