miércoles, 12 de abril de 2017

“Ha vuelto”. No nos riamos de las desgracias, por que en cualquier momento pueden volver.


Con cada año que pasa nuestra memoria entierra desgracias, ya sean personales o sociales; personajes que han encarnado a la mismísima muerte se transforman en fantasmas que son recordados por todos con odio y desprecio.  Pero: ¿ Que pasaría si alguno de estos fantasmas revive? Si por alguna inexplicable razón dejara su exilio en el pasado para volver a la vida en nuestros días.


La imperdible película alemana “Ha vuelto” (Er ist wieder da, 2015) trata justamente sobre esto, y para infortunio de todos nosotros la desgracia que encarna de nuevo es nada mas que el canciller imperial alemán  y líder del partido NAZI Adolf Hitler. Y la trama es así; aparece el fürher de manera misteriosa en el Berlín de 2014 desconcertado y desorientado, poco a poco se da cuenta de lo que pasa, en gran parte por la ayuda de Fabian Sawatzki aspirante a cineasta que ve en el dictador una oportunidad para alcanzar la fama, creyendo todo el tiempo que se trata de un actor. El carisma de Hitler poco a poco lo va transformando en una celebridad que se gana el cariño y la confianza del público, pues es un personaje satírico o al menos eso piensa la gente.

Todo ocurre muy parecido a como ocurrió en 1933 cuando Hitler utilizó el carisma para hacerse de Alemania y posteriormente de una gran parte de Europa como la historia bien nos ha enseñado. Pero la reflexión que queda de esta película me parece muy valiosa y es lo que me gustaría en esta oportunidad externarles. Mas que una película cómica me pareció un film de terror por una sencilla razón, no hemos avanzado nada como sociedad: ¿y por qué digo esto? porque pareciera que después de los crímenes cometidos por Adolf Hitler la gente parece haber olvidado como llegó al poder. El carisma fue su arma principal para convencer multitudes, y en la película hecha mano de esta misma herramienta para reconstruir su poder; y lo terrorífico del caso es que funciona. A través de humor y empatía, los alemanes (una de las sociedades mas avanzadas de occidente) aceptan al personaje, este se gana su confianza –una vez más- para posteriormente darse cuenta de que las inquietudes de una considerable parte del pueblo alemán no han cambiado mucho en más de 70 años.



Una frase de los personajes expone muy bien la idea, dice que el actor es el verdadero Hitler y que al comienzo de su mandato era igual, todos se reían, a todos les parecía muy gracioso; lamentablemente quien lo afirma padece de demencia senil y por lo tanto, pues, nadie le hace caso. Puede que esta haya sido la idea original de Timur Vermes (autor de la novela que dio lugar al film) o tal vez sea tan solo una lectura, pero la realidad es que la creencia de que vivimos en una sociedad avanzada que ha aprendido de los errores del pasado ha quedado totalmente descartada, un claro ejemplo es el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Me parece que es algo en lo que todos deberíamos de reflexionar; si realmente estamos progresando como especie o ya hemos llegado al culmen de nuestro desarrollo y ahora vamos para atrás. De cualquier forma me despido con esta poco secular pero adecuada frase:  “Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” Excelente miércoles. 

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