miércoles, 19 de julio de 2017

El Chapito Guzmán en la tele... el criminal en horario estelar.



No es un tema que no se haya tratado con anterioridad en este blog pero es importante no quitar el dedo del renglón por varias razones. Las narcos series o thrillers de narcos o como prefieran llamarlas siguen con el éxito rotundo que han tenido desde su creación, y parece que no tendrán un pronto fin pues los ratings de estas no han disminuido ni un poco. Y es aquí cuando les pregunto ¿que efectos tienen sobre el publico?; pues es la cuestión que en esta ocasión trataremos. 

La muy sonada serie "El Chapo" co-producida por Netflix y Univision cuenta la temprana vida del criminal Joaquín Guzmán Loera quien es conocido por todos con el mote de "El Chapo Guzmán" . La serie del narcotraficante criminal quien ha sido apresado y extraditado a los Estados Unidos, esta apegada a la realidad en cuanto aspectos físicos se refiere, pues los actores que interpretan los distintos papeles, no son modelos u interpretes que no tienen nada que ver con lo que sus roles a seguir indican. Fuera de esto la producción cumple el mismo papel que el resto de las múltiples narco-series existentes en plataformas de streaming y televisoras hoy día. Las actuaciones son un autentico logro; Marco de la O como Guzmán Loera, realiza un trabajo muy interesante, no obstante es muy importante mencionar que es un actor muy carismático, calificativo que se transmite a su personaje, y que a su vez transmite un sentimiento de empatía con el criminal. No es raro el sentimiento por parte del espectador hacia este criminal, sentimiento que ronda entre la empatía y la comprensión -haciéndonos pensar- que quizás "El Chapo" ha sufrido mucho y que, gracias a la serie, podemos ponernos en sus zapatos para así considerar a un criminal que ha: asesinado, torturado, mutilado, explotado menores y por demás dádivas que apiñan su historial criminal. 

La intención sigue siendo un interrogante: ¿por que pintar a un criminal como una víctima? que se gana creando empatía entre el público y Joaquín Guzmán Loera, posiblemente solo sea una historia que no tendría por que ser contada pues parece mas morbo por parte de la audiencia que un real interés por el acontecer político y social del país. Allende continua el sosiego sospechosista contra las narco-series, realmente que necesidad existe de que existan, continúan y continuaran -es la verdad- pero insisto que tienen que ser vistas como ficciones y nunca ser comparadas con los acontecimientos reales por que como diría Borges "El lector lee la historia que quiere leer". Excelente Miércoles!

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