miércoles, 27 de septiembre de 2017

Carta a la memoria. 19 de Septiembre de 2017.

¿Cuáles son las posibilidades de que una imagen se repita exactamente igual dos veces; cuáles son las posibilidades de que una terrorífica pesadilla se haga presente el mismo día y en el mismo lugar con 32 años de diferencia? ¿Cómo entenderlo? ¿Qué teoría nos lo podría explicar?, la realidad es que el entendimiento y el raciocinio no tienen lugar en una situación como la que vivimos el pasado martes. Terror, una pesadilla en movimiento, la fragilidad de nuestra existencia expuesta para todos nosotros reflejada en los ojos y las lagrimas del otro. El terremoto nos mostró lo efímeros que somos, un sacudir tectónico nos hizo recordar el porqué todas las cosmogonías adoraban a la Tierra como una deidad omnipotente. El terror efusivo duró unos segundos, la desgracia durará meses, el trauma y el miedo cotidiano me parece, durarán lo que resta de nuestras vidas; es duro decirlo pero este tipo de cataclismos como en 1985 dejan una cicatriz pública que nunca cerrará. Lamentablemente después del martes pasado, ninguno(a) de nosotros(as) volverá a ser igual, lo mejor sería aceptar la enormidad del asunto, olvidar la ilusión de contener o de controlar, ninguna(o) de nosotras(os) volverá a ser igual. Aceptemos la realidad: nuestro espíritu, nuestras ilusiones, nuestros sueños, en muchos casos nuestros familiares, en otros casos la vida, todo quedo bajo escombros. Una gran nube de tierra y polvo oscurece nuestras vidas. 


Entonces, después de tantas lágrimas la pregunta obligada es: ¿no hay espacio para la esperanza? siempre lo hay, tal vez seamos una especie joven, inmadura e idealista, pero a lo largo de la historia hemos contestado con una sola bandera a la desgracia, la bandera de la esperanza. Aquella que camina de la mano de la hermandad y de la empatía. La esperanza, que en esta ocasión se manifestó en todos nosotros ayudándonos a salir adelante, removiendo piedras, llevando víveres, confiando en el de a un lado, amándolo. Tal vez nos llamen necias por aferrarnos, pero somos seres humanos y eso implica que somos nuestra propia salvación; no estamos interesadas en traumas o miedos, nos interesa amar, comprender y llorar con quien sea, porque solo así podremos una a una salir adelante. No estamos interesados en temer a otro gran cataclismo y esperarlo con terror bajo un refugio, pues sabemos que en cualquier momento puede pasar, y por lo tanto nos acompañamos a cada rato, para disfrutarnos, aceptar nuestros miedos y lidiar con nuestros traumas juntos. No necesitamos demostrar nada a nadie, en este tipo de desgracias, eso no nos importa, solo queremos ayudarnos. Lloraremos por todas nuestras hermanas que fallecieron, las recordaremos con amor pero su partida nos habrá enseñado a sentir de nuevo. Nos levantaremos juntos, no importa si somos millenials o baby boomers  o X o lo que sea, todos somos humanos, y en este caso particular, todos somos mexicanos.  


Tomarnos de la mano, darnos un abrazo fraternal (aunque no nos conozcamos) o el simple hecho de ver a la gente a los ojos, reconocernos, y saber que existimos es y será algo primordial en esta nueva etapa de nuestra existencia. Nuestro espíritu es intangible (y nuestra voluntad inagotable), entonces puede salir de los escombros con facilidad, nuestros familiares y amigas que perdieron la vida bajo ladrillos, tristemente partieron, pero nos otorgaron un muy valioso obsequio (hubiésemos querido que no murieran), el saber que todas estamos aquí para todas; -no importa sino te conozco de todas formas te voy ayudar incansablemente a sacar a tu madre o a tu hermano, entiéndelo, NO ESTAS SOLA ni SOLO y yo nunca te abandonaré, repito, no importa si no sé quién seas-. Somos el viento que alejará la nube de tristeza con polvo, nosotros mismos nos regalaremos un nuevo comienzo en la conciencia. Somos los creadores de la esperanza, y de nosotros depende que ella siga existiendo. No veamos un final sin esperanza, veamos una esperanza sin fin. Somos nuestra propia esperanza, es tiempo de aferrarnos unos a otros, somos nuestro propio salvavidas.  Todos deseamos que nada de esto hubiese pasado... pero como Gandalf le dijo a Frodo " Eso desean todos los que ven estas cosas, pero la decisión no es nuestra. Solo podemos decidir que hacer con el tiempo que se nos da." Fuerza amigas y hermanos estamos todos juntos. 

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